Los materiales didácticos del AVE han sido diseñados en conformidad con una serie de criterios con los que se ha querido representar la diversidad social y promover el respeto a la diferencia.
Uno de los objetivos del AVE es dar una imagen realista de la sociedad contemporánea en la que se representen las diferencias de forma positiva y se fomente el conocimiento de las minorías. Con ello se quiere reflejar que las personas se forman en el conocimiento y que el futuro de todos depende de la capacidad de vivir en un mundo diverso y cada vez más globalizado e interdependiente.
Para llevar a la práctica este objetivo, el Instituto Cervantes y los equipos colaboradores en el proyecto AVE han empleado —tanto en la concepción general como en la creación, la selección y la revisión de los vídeos, las locuciones, los textos, las ilustraciones y las fotografías— los criterios que se detallan a continuación:
En los cursos del AVE está representada en justa proporción la diversidad de las sociedades contemporáneas de los países hispanohablantes. Los materiales incluyen a hombres y mujeres de todas las edades, de diferentes grupos étnicos, con distintos niveles económicos y diferentes creencias. Aparecen individuos de todos los sectores de la población que desempeñan diversos puestos y ocupaciones laborales; realizan funciones mentalmente activas y creativas; y tienen aficiones y vocaciones no determinadas por los grupos a los que pertenecen.
Todas las creencias, costumbres y formas de vida, tanto mayoritarias como minoritarias, son tratadas de manera realista y respetuosa, reflejándose positivamente la relevancia que tienen para los grupos que las profesan. Ninguno de los usos representados se toma como norma social absoluta.
Los elementos culturales elegidos como símbolos representativos de los países de habla hispana reflejan la mezcla de herencias étnicas y religiosas de sus sociedades. Se muestran, de forma contextualizada, las distintas ascendencias e influencias culturales que conforman la identidad múltiple de los pueblos y de las naciones, de manera que se fomenta su conocimiento y la valoración de su papel en la constitución de las identidades históricas.
Para no caer en estereotipos e ideas preconcebidas sobre los integrantes de una determinada comunidad o nación, el AVE presenta, siempre que es pertinente, estadísticas, datos obtenidos del Centro de Investigaciones Sociológicas o informes que reflejan la diversidad social y de opiniones existente en todos los países. Estos estudios recogen el pensamiento de la mayoría y de las minorías, así como la visión que los distintos grupos tienen de sí mismos y del resto de la sociedad.
La diversidad de las muestras reales de textos y de productos culturales que se incluyen en las actividades ayuda a superar las generalizaciones simplistas.
Entre los personajes tratados en el AVE como figuras destacadas, modélicas o ejemplares por su obra, su comportamiento o su significación en cualquier ámbito de la sociedad, se incluye a hombres y mujeres de todas las razas, grupos de edad y orígenes sociales o económicos.
A través del ejemplo de estos personajes se observa que los individuos de las minorías influyen positivamente en la sociedad en la que viven y que sus acciones o logros benefician a la sociedad en su conjunto. De forma implícita se percibe que su éxito se basa en factores no determinados por el sector de la población al que pertenecen.
El intercambio de pareceres en las actividades del AVE promueve la reflexión, la consideración de diferentes puntos de vista y el entendimiento entre los estudiantes.
A partir de estadísticas, de muestras de diferentes opiniones y de datos e informaciones procedentes de diversas fuentes, las actividades colaborativas invitan a los participantes a pensar y a discutir sobre distintos temas relacionados con la cultura, la ciencia, la sociedad, la política y la economía. En estos materiales, el alumno observa las diferencias existentes entre las sociedades y entre los distintos sectores de la población, pero también las similitudes de todos los seres humanos y la unicidad de cada individuo.
Mediante la información y la discusión se promueve el pensamiento crítico y su aplicación para juzgar a las personas y sus acciones. El alumno reflexiona sobre sus propios valores, su actitud hacia los demás y las doctrinas que ha recibido. A través del diálogo se defiende el derecho de los individuos a mantener todo tipo de opiniones y pensamientos, siempre y cuando no atenten contra la dignidad y los derechos de los otros.
Las ilustraciones y fotografías del AVE evitan los estereotipos y reflejan a hombres y a mujeres de todas las edades y de distintas razas que realizan diferentes tipos de actividades. Se ha tenido en consideración que las imágenes no resulten ofensivas, no hieran sensibilidades ni puedan ser mal interpretadas o generar incomodidad en los grupos representados.
Los cursos que integran el AVE emplean un lenguaje no sexista sin caer en fórmulas o giros extraños.
Las distintas variedades del español están representadas en porcentajes preestablecidos a partir de las pautas marcadas por el asesor científico del proyecto, el académico de la lengua Humberto López Morales. Estas variedades reflejan el español que se habla en las distintas comunidades y regiones de España y de Hispanoamérica.
La variedad utilizada como base en el «Curso de español general» parte, en los primeros niveles, del español peninsular central, neutralizado en los rasgos que son marcadamente exclusivos o propios. Las diferentes variedades del español consideradas se introducen y aumentan su presencia a medida que se avanza en los niveles de dominio de la lengua, equilibrando la representación de los diferentes modelos lingüísticos.
Para representar una variedad, el AVE incorpora a hablantes, cultos o semicultos, a través de textos orales y/o escritos, siempre identificados por su procedencia. Estos textos son mayoritariamente auténticos, es decir, espontáneos y producidos por sus hablantes nativos. Cuando han sido especialmente creados para ello, se ha buscado la adecuación y coherencia lingüísticas con la variedad correspondiente y, posteriormente, se han validado con los hablantes de esas variedades. Las muestras y los textos se consideran un importante vehículo de información cultural.
La frecuencia con que se presentan textos y muestras de las variedades responde en proporción de un tercio del material auténtico utilizado en el nivel inicial. Esta relación aumenta hasta dos tercios en los restantes niveles.